viernes 14 de mayo de 2010

Capitulo 19 - Interrogatorio

Hakara estaba en su habitación; su pecho se movía de forma violenta. Habían conseguido huir de aquello que les perseguía. La niña se había escondido debajo de la cama. Ambas esperaban a que alguna puerta secreta se abriera de golpe. El tiempo pasaba, parecía que sus captores se habían rendido. La niña salio de debajo de la cama con ojos asustados.
- ¿Qué hacemos ahora?- su voz era temblorosa.
- Vendrán a buscarme para hacer el interrogatorio - Hakara observaba a la niña fijamente - quédate escondida de bajo de la cama hasta que vuelva. Es muy importante.
- Es importante por qué me vas a ayudar a buscar a mi madre o por tu propio interés - su voz seguía temblorosa.
- Por ambas cosas.
- Nada de esto hubiera ocurrido si no dejaran entrar al turista. Sabían que estaba enfermo- la niña sollozaba- era una regla, una norma; nada de enfermos.
- ¿Quién lo dejó entrar?- Hakara observaba la espalda de la niña, se movía con nerviosismo.
- El Dr. lo examino y lo puso en cuarentena, pero aún así consiguió escapar - su mirada se perdía en el blanco de las paredes, como si estuviera viendo imagines - Corrió a través de las calles, empujando a los habitantes para que no le impidieran el paso. Yo estaba en la calle jugando con mis vecinas.  A ellas las tiró al suelo, a mi me agarro del cuello y me levanto - las lágrimas recorrían sus pálidas mejillas- Entonces - cogió aire- llego mama y el ser me tiro al suelo; intentó huir pero la guardia lo alcanzo.
- ¿Qué ocurrió después?- le intrigaba su historia y no había nada mejor que hacer.
- la gente empezó a desaparecer. EL rumor de que había varios contagiados creo la histeria. La gente quería escapar pero las burbujas estaban bloqueadas. No podíamos huir. Intentamos atacar la central, pero las luces se incrementaron hasta el nivel máximo y nos dejaron a todos paralizados. Estuvimos dormidos durante días. Cuando me desperté mi madre había desaparecido y yo estaba encerrada en una habitación. Las manchas empezaron a salir poco a poco - se tocaba el abdomen con nerviosismo - estaba muy enferma. De repente, una mañana, me encontré bien. - se sentó en el suelo y se agarro las piernecitas mientras se balanceaba - Me hicieron muchas pruebas - seguía con la vista perdida en la nada, como si fuera una muñeca de cera.
-¿Cómo te escapaste? - Hakara tenia toda su atención en la historia.
Abrió la boca para hablar pero un sonido metálico retumbó en las paredes. La niña levanto la cabeza; se había despertado de su trance. Rápidamente salto de la cama y se escondió de bajo.
Una puerta se abría en un lado de la pared. El Dr salia de las sombras para penetrar en la habitación; a su lado estaba Azuna. Sus rostros eran de pesar, ninguno de ellos apostaba por la vida de Hakara; sólo esperaban que viviera lo suficiente para poder sonsacarle la información que necesitaban al Plear.
Hakara se dirigió a ellos, con los sentidos puestos en la niña, esperando que nadie la viera; necesitaba a la niña con vida. Los Einser encontrarían una cura; ellos mutaron el virus; pero también podían guardar un as en la manga y traicionarla. Los problemas los afrontaría de uno en uno. Ahora su objetivo era el Plear.
Entraron dentro de la esfera; la puerta se cerro y volvieron a circular hacia todos lados y hacia ninguno. Hakara pensaba en los túneles, no debía de haber mucho hueco para la esfera cuando todo estaba tan cuidadosamente conectado. La esfera era un engaño más, la sensación de movimiento era una ilusión para que los visitantes se sintieran perdidos y necesitaran en todo momento un guía, así podrían controlarlos y vigilar los. Cada centímetro de aquel lugar estaba pensado y calibrado.
La esfera se paro, ambos doctores dieron un paso hacia delante; Hakara se mantuvo en su lugar, esperando que la puerta se abriera. Había una enorme puerta de Micromercurio que impedía el paso a cualquier persona ajena al centro. El Dr. Se acercó, puso su garra sobre la puerta y esta se abrió automáticamente. Hakara cogió aire, cerró los ojos y suspiro. Movió sus hombros y sus pies le siguieron hacía delante. Sentía la mirada de los doctores detrás de ella. La tensión era más que palpable.
La puerta de micromercurio se cerró detrás de ella. La estancia apestaba a descomposición, a plástico y a sustancias ácidas. El suelo era pegajoso y las paredes estaban salpicadas de restos. Seguramente había devorado algún pobre incauto que se había acercado demasiado.
Había una cama mugrienta y sobre ella un ser que apenas se movía. Su piel oscura y descamada estaba en alto estado de putrefacción; había ciertas zonas donde los huesos habían sobresalido de la carne. Hakara se acerco cauta, sabía que aquel ser débil y moribundo podía transformarse en un depredador voraz en escasos segundos.
La cabeza del Plear se ladeo de golpe, sus ojos desteñidos y corroídos la observaban atentamente. Quiso sonreír pero sus largos y escamosos labios se caían hacia los lados, como el plástico derretido. Su lengua salio por una de sus comisuras. Intentaba hablar pero no tenia fuerzas suficientes para colocar los labios y mucho menos para emitir un sonido. Aquel interrogatorio seria una perdida de tiempo. Hakara se acerco más  y sobrepaso la línea roja, supuestamente, desde esa línea el Plear podía olerla y el virus se activaba.
La piel del Plear empezó a cambiar, a volverse mugrienta pero viril, hasta sus ojos parecían cobrar vida. Olía la carne. Estiro las manos y aquella lengua antes hinchada y débil volvía a cobrar vida. Aquel cuerpo absorbía el último soplo que le quedaba para poder acercarse patosamente a Hakara.
-¿donde te contagiaste? – tenia la daga en alto, a la espera de cualquier movimiento del Plear
-Princesa – babeo
-¿donde te contagiaste? – volvió a preguntar haciendo caso omiso de lo que le acababa de decir.
-Fui escogido por vuestro hermano- una baba negra de sangre coagulada caía por sus comisuras- eramos muchos candidatos, pero él me escogió a mi, me dio su toque.
-De que etas hablando- le grito, no era la primera vez que oía la historia de un hermano
-El destruirá la vida, terminara el trabajo de vuestro padre.
-Yo no tengo padre – se empezó a cansar de las tonterías de aquel ser, el Claniova le había devorado los sesos.
-El me dijo que me encontrarías y que no me escucharías – sus movimientos eran cada veza más lentos, se había levantado de la cama, pero no se mantenía erguido- El universo tenia que llegar a su fin hace mucho tiempo. Los vivió lo impidieron y sin querer crearon algo más terrible que la oscuridad.- dio un paso hacia delante- El Claniova es el comienzo de lo que hay detrás de la oscuridad. Vuestro hermano es el que acabara con la vida y cuando la vida termine, morirá el único ser que permite que el universo se mantenga en suspensión.
-nadie la tocara – grito Hakara que se acercó peligrosamente con el la daga en mano dispuesta a rematar aquel ser.
-Nadie puede detener lo que comenzó hace tanto tiempo, de una manera u otra el fin de nuestros tiempo esta a punto de llegar – la piel volvía a caerse como si fuera gelatina, perdía su último suspiro de vida – si la vida no es destruida por el Claniova, algo peor venda detrás y así sucesivamente hasta que todo este muerto.
-¿donde esta él? – tenia poco tiempo- ¿como lo encontraste?
-Él se mueve constantemente. – se cayo al suelo, sus extremidades no se movían-  El es el que te encuentra.
-¿como te contagio?- grito nerviosa
-Todo su ser es un virus, sólo con tocarte estas infectado. – se desplomo en el suelo, su ojos se perdían, pero su boca desfigurada seguía moviéndose- el siempre esta cerca de su hermanita.
-No te puedes morir- Hakara se acerco peligrosamente. Cogió al ser por el cuello y lo levanto con facilidad - ¿Cual es la cura? ¿que otros planetas infectaste?- movía el cuerpo como si fuera un harapo.
-Todos los que pude – su voz era un susurro.
No había mas información en aquel ser. En su nave debía de estar la ruta detallada que había seguido desde que había salido de Insir, incluso los lugares que había estado antes. Podían seguir esa ruta hasta llegar al comienzo.
Hakara abrió la mano para dejar caer al Plear. En un ultimo intento por sobrevivir, le agarro la muñeca, abrió la boca y giro la cabeza con intención de morderla. Cuando cerro los dientes en lo que creía carne sintió el frió tacto del metal. La daga hizo un corte limpio que separo la parte superior de la cabeza de la inferior.
El cuerpo mutilado de Plear se desangraba en el suelo. Hakara cogió toallas sanitarias que había al lado de la salida. Esperaba que la puerta de Micromercurio se abriera en cualquier momento. Se había limpiado completamente, incluso había recibido un baño de vapor descontaminante, pero la puerta seguía sin abrirse. Una idea se colo en sus pensamientos: la habían encerrado. Si era así no entendía el porqué,aunque era una asesina no había matado a nadie, a excepción del Plear; había cumplido su objetivo y se iría en paz, de la misma manera que había llegado. Entonces, que era lo que había cambiado para que la encerraran.
Escuchó un ruido sordo; la puerta se abría. Hakara pasó al otro lado; tardo en asimilar la escena que se le presentaba dentro de la burbuja. El Dr. estaba gravemente herido, Azuna le apuntaba a la cabeza con un arma. ¿que había ocurrido?
-¿de que lado estas?- era el momento de saber si podía confiar en aquel ser que le había salvado la vida una vez más.
-Del mio – Aunque intentaba ser frío, Hakara se dio cuenta que algo había cambiado en su expresión y en su mirada, pero no sabía que era.
-Vamos a recoger a Arlen – casi se olvidaba de algo – y a mi habitación.
Azuna levantó el arma y le indico al Dr. que hiciera lo que se le había pedido. Con una de sus pinzas toco la pared y la capsula se movió, sin embargo la sensación de rapidez y de estar flotando en el espacio había desaparecido. Esta era la distancia correcta, el verdadero sentido en el que se estuvieron moviendo todo este tiempo.
La puerta se abrió. La estancia apestaba, parecía que algo se estuviera pudriendo allí dentro. Hakara entró de golpe esperando encontrarse el cuerpo descompuesto de Arlen, igual que el del Plear. Las paredes estaban manchadas de desperdicios que antes debieron formar un ser vivo. En el suelo descansaban varios seres de distintos lugares del universo, encadenados y parcialmente devorados. En una esquina, sollozando estaba Arlen. Se acunaba a si mismo, tenía la cabeza entre las piernas y las manos tapándole los oídos. Estaba completamente desnudo.
-Arlen- le gritó Hakara
La cabeza de Arlen se levantó; cuando sus ojos se encontraron el hombre estallo en lágrimas. Se levantó y corrió hacia ella sin preocuparse por su desnudez. Hakara agarro la daga, no sabía si quien corría era Arlen el humano o el monstruo apunto de aparecer. Tuvo que tomar la decisión unos segundo antes de que el hombre se agarrara a su cuello víctima de la desesperación.
-No se que ocurrió- gimoteaba- me desperté en el suelo y todos estaban muertos, solo había sangre. – Su voz era entrecortada- pensé que yo sería el siguiente.
-Entra, nos vamos – Hakara sintió como la abrazaba con fuerza, se sintió incomoda por ese gesto de afecto.
Arlen entro y al ver al Dr. en el suelo no pudo controlar su ira humana. Golpeo al herido hasta que la sangre empezó a emanar , y no estuvo satisfecho hasta que él mimo sintió como las heridas se abrían en su piel. La cápsula se paro en seco, habían llegado a la habitación. Hakara salio corriendo gritando, parecía estar llamando a alguien, pero no había respuesta, Se arrodillo y vio debajo de la cama, pero allí ya no había nadie.
Hakara junto el ceño, corrió hacia la burbuja, estuvo apunto de arroyar a Azuna y a Arlen. Agarro al Dr., el cual estaba muy asustado.
-¿Donde esta?- Le grito- ¿donde esta la niña?
-No se de que me hablas- titubeo
-La niña que se curo del Claniova – su mano apretaba con fuerza
-Erica – susurro- se escapo hace tiempo, la estamos buscando
-Estaba en mi habitación cuando vinisteis a buscarme, la vistes, ¿que hiciste con ella?- la mano que tenía libre se introdujo lentamente en la herida abierta.
-Os lo juro- gritaba de dolor- no la vi, no la toque- los gritos eran espantosos.
-¿Qué le paso a la gente que vivía aquí? – El Dr. no estaba acostumbrado al dolor físico, diría la verdad por temor
-Todos se contagiaron , sólo la niña y algunos médicos conseguimos sobrevivir.
-¿Qué fue de la madre de la niña? – Los dedos dentro de la herida se movían lentamente
-Fue devorada antes de que supiéramos que era inmune al virus.- jadeaba - Su compañero en el hospital se despertó fuera de nuestro control y la mató.
-Salgamos de aquí- ordenó. El Dr. se agarraba con fuerza la herida, estaba a apunto de desmayarse.
Ezuna estaba pensativo. Tenía la sensación de que algo se les escapaba. Parecía muy fácil salir de allí. Cuando llegaron, en las calles había soldados vigilándolos. Pero en el interior del edificio, donde estaba lo más importante de la ciudad no había vigilancia ninguna. El Plear había muerto y habían secuestrado al Dr. Sin embargo ni la ayudante ni ningún soldado los había visto ni siquiera se activo la alarma en la cámara de aislamiento de Plear, algo muy común cuando un ser moría.
-Es una trampa – murmuro Azuna – nos están esperando
-Imposibles - Hakara se giró hacia el
-Hemos dejado rastros y no fuimos cuidadosos, las macaras que hay en todo el edificio vio como secuestrábamos al Dr. Y no hay un guardia
-Fuimos rápidos – su orgullo le impedía ver que, quizás, Azuna tenía razón.
-El Dr. será el primero en salir por la puerta principal, si no ocurre nada, le seguiremos, - seguía pensando- lo podemos utilizar como escudo humano.
-No – grito de terror – no se puede salir – unos lagrimones amarillos caían de sus duros ojos.
-No ahí soldados – espeto Azuna – los contagiados se están escapando de sus prisiones.
El rostro de pánico de Dr. lo decía todo. Los guardias que los vigilaban eran contagiados encerrados en sus hogares. El único lugar seguro era en el que estaban, intentar salir podía ser un suicidio; sobre todo con el asustado Arlen al lado, una bomba de relojería.
 

2 comentarios:

  1. BUEN CAPITULO !!!!

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  2. Me alegro que os haya gustado. Le dedique poco tiempo, espero que disculpeis mis erratas.

    Muchas gracias

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