lunes, 15 de noviembre de 2010

Capítulo 25- Seres Primigenios

Una luz brillante apareció de la nada, no había ventanas ni sistema de alumbrado. Hakara se levanto de la cama. La habitación se ajustaba según las necesidades del ocupante. En una esquina apareció una mampara con una ducha, de la cual emanaba un chorro de agua caliente con un ligero aroma a rosas.
Hacia tiempo que no disfrutaba del calor del agua, ni del suave susurro que provocaba al chocar contra su piel. El aroma era embriagador; cada músculo se relajaba y la carga que tenia sobre sus hombros desaparecía con cada gota resbaladiza que jugaba en su espalda. Hasta el Eco en su cabeza parecía sosegado.
El beneficio del agua es un lujo. Se dice que el agua es señal de vida, pero en los últimos siglos era un bien escaso; sólo algunos planetas disponían de agua pura, casi todos estaban en la vía láctea. Grandes compañías universales crearon sus pozos para abastecer sus propios planetas hasta que dejaron secos los planetas; algunos, como la tierra y venus están en el listado de planetas en peligro de extinción. Esta completamente prohibido sacar agua de ellos; sin embargo eso no evita que haya contrabando y que algunos cuantos se enriquezcan de la pobreza de otros.
La yema de los dedos estaban arrugados, era hora de abandonar la ducha. Dio un paso hacía delante, la mampara y el agua desaparecieron mezclándose con el suelo y la pared. De repente estaba en una estancia vacía, desnuda, su ropa había desaparecido. A su lado algo empezó a tomar forma, parecía un robot en forma de mujer, tenia su misma altura y constitución. Era un robot maniquí que llevaba puesto un precioso vestido verde con bordados rojos y dorados; parecía propio de una reina.
Se fue por el pasillo principal, no quería que Arlen se despertara y la siguiera. Esta conversación tenía que tenerla ella sola. Se dirigió al puente de aterrizaje, esperaba que alguno de los robot de Edionio pudiera llevarla hasta los seres primigenios.
-hola señora- era un robot con estética femenina ¿es que no había ningún ser vivo?- tenemos la nave de paseo preparada.
-¿la nave de paseo? ¿a que distancia esta?
-A menos de media hora de aquí. El señor siempre busca ayuda en los seres primigenios, le gusta su conversación.
-Vámonos, cuanto antes lleguemos antes terminaremos. - Hakara observaba su alrededor, Arlen no había aparecido, estaría durmiendo.
-El señor me dijo que le avisara: los seres primigenios son muy diferentes a cualquier forma de vida.
-Gracias, ahora vámonos – ordenó- tengo prisa.
La nave de paseo estaba preparada; era pequeña de forma redonda y acristalada, perfecta para ver el paisaje. Su interior estaba preparado con todo lujo de detalles, cojines cómodos de plumas de Ercoave, bebidas de todas partes de la galaxia, luces que se adaptaban a la tonalidad de la piel y a los ojos del ocupante; temperatura suave y el olor a rosas volvía a a inundar el ambiente. Tanto la fortaleza como la nave estaban preparadas con alta tecnología para la mayor comodidad de los ocupantes. Sin embargo sólo había un ser vivo al que servir, Edionio.
Se puso en marcha. Desde la cristalera podía ver el color de la tierra rosada. Había rocas gelatinosas que se movían lentamente. La suave brisa movía la arena hacia las rocas, las cuales eran engullidas y formaban rocas más grandes.
No sólo no había seres vivos en el fortaleza, tampoco había visto ninguno en todo el camino. El eco volvía a activarse, intentaba avisarle de algo. Cerro los ojos, se relajó y dejo que El Eco tomara el control; eran pequeñas escenas borrosas. En la primera aparecía un planeta lleno de plantas y extraños animales, el color rosa, rojo y marrón eran los predominantes. El ciclo de la vida era parecido que el de la tierra. Otra escena; un gran alboroto, los animales y las plantas desaparecían engullidos por la tierra, era como si algo maligno se hubiera apoderado del planeta. La última, era la nada; no había ningún ser sobre el planeta, todo era liso y del mismo color rosado; no había zonas con manchas o con relieves, era una vista interminable.
Las visiones se terminaron. Los seres vivos que habían sido engullidos ¿los engulló o forman parte del sistema pensante del planeta? Tenía dudas y muchas preguntas; pero no sabía hasta que punto debía involucrarse. Lo único que necesitaba era la información sobre la daga y se iría lo antes posible.
Un gran arco dorado brillaba en el horizonte, en el centro, una plataforma se mantenía suspendida sin ningún tipo de pilar o soporte. Había unos gravados que destacaban entre aquel mar de luz; letras negras, su luz se había apagado.
La nave se paro a unos centímetros de la plataforma. La puerta se abrió. Hakara esperaba que la nave se posara, pero aquello que mantenía la plataforma en el aire no soportaría el peso de una nave. Con los motores aún rugiendo Hakara salto a la plataforma y antes de que se diera cuenta la puerta se cerró a su espalda y la nave se alejo.
Hakara observo a su alrededor, estaba sobre una plataforma a varios kilómetros del suelo. Sin poder huir a ninguna parte. Se la habían jugado, todo era una trampa sin escapatoria. ¿Lo había planeado Azuna? ¿O era obra de Edionio? Aquí se acababa su venganza, le había tocado pagar por sus crímenes; tenía tanto por hacer, tanta gente a la que matar. Había sido un error trabajar con dos seres humanos, son mentirosos, crueles y traidores.
-quien esta ahí- eran varias voces que hablaban al unisono- ¿quien nos molesta?
-Soy Hakara – el arco empezó a brillar con intensidad.
Del suelo apareció una masa rosada con varios rostros dibujados. La masa se movió, de la tierra salió un tentáculo gigante que subió hasta llegar a su altura. Tanto la masa rosada como Hakara se quedaron en silencio observándose. En un movimiento rápido la masa intentó atacarla pero cuando estaba a escasos centímetros la plataforma brillo, se produjo una descarga que detuvo al tentáculo rosado. Hakara recordó las imágenes de la masa rosada engullendo seres vivos, seguramente intentaba hacer lo mismo con ella. El anillo y la plataforma estaban preparados para proteger la plataforma de los seres primigenios.
-Quería vuestro consejo- El tentáculo cambió de forma, ahora había seis rostros, uno seguido del otro.
-Eres tu – dijo uno de ellos- te estábamos esperando.
-Necesito información – No llevaba la daga con ella – sobre un daga, su mango tiene inscripciones, si las pulsas aparece un doble filo negro.
-¿Donde esta?- los rostros empezaron a hablar a la vez y a moverse, expresaban tristeza, desesperación, temor y esperanza.
-No sé donde esta, pero oí hablar de ella, si tuviera más información quizá conseguiría encontrarla – tenia que jugar bien sus cartas.
-Ya deberías tenerla – era una voz suave- es tu destino, ella te busca y tu la buscas, es necesaria para el gran momento.
-¿el gran momento?
-Cuando los dos hermanos escojan sus caminos y se enfrenten. Ese día el destino del universo estará en sus manos.
-No entiendo como dos personas pueden escoger el destino de todo un universo, es ridículo.
-No son dos persona- dijeron a la vez- son hijos de la fuerza del universo, no tienen padres físicos. Su verdadero ser esta encerrado en un caparazón con forma humana; cuando llegue el momento se mostrara su forma.
-¿porqué la daga y no otra arma?- Había armamento muy poderoso que podría desintegrar a un seres en microsegundos.
-Fue antes, hace mucho tiempo, cuando teníamos cuerpo. Viajamos por el universo buscando respuestas a miles de preguntas. Ayudamos a los seres inferiores para que evolucionaran rápidamente. En nuestra búsqueda encontramos algo nuevo, un poder inimaginable, era lo que había detrás del poder de la creación, es decir: la destrucción. Hicimos miles de pruebas; sabíamos que un poder no podría sobrevivir sin el otro; pero nos asalto una duda: si ahora mismo estamos bajo el dominio de la creación ¿cuando llegara la destrucción? Elaboramos una teoría sobre el fin del universo. Quisimos igualar la lucha que tanto la creación como la destrucción tuvieran una batalla igualada. Teníamos el universo en nuestra mano y casi no había secretos para nosotros. Los cielos estaban llenos de hermosas criaturas extintas y no había ningún ser que pudiera pararnos los pies. Buscamos y encontramos una manera para unir ambos poderes en una daga sellada. Cada símbolo, su forma, todo esta pensado para mantener el poder encerrado en su mango. Se crearon dos, una blanca y una negra.
-Sigo sin entender por que unas dagas y no un cañón de plasma.
-Hay algo que es indestructible, y eso es la energía – una de las caras se ponía seria- de donde nació uno puede nacer otro, la única manera de eliminarlo es encerrando su energía o transformarla en algo que no sea dañino. Cuando los dos hermanos luchen, lo que importara son sus energías, sus cuerpo inmortales. Las armas destruyen el caparazón, el cuerpo físico, pero eso no destruye la energía de la que ha nacido; con el tiempo esa energía se encerrará en otro caparazón y volverá. Una puñalada con una de las dagas y la energía sera absorbida por uno de los poderes.
-¿Porqué tiene dos hojas? No es necesario si están hechas para enfrentarse.- tenia más preguntas, pero debía ir poco a poco.
-Sabíamos que la vida acabaría, pero somos egoístas – unas pequeñas risas salieron de la nada- no queríamos morir asique hicimos trampa. Pusimos una doble hoja en la daga blanca, esa daga debe pertenecer a quien defienda la vida y podrá enfrentarse a su enemigo usando los dos poderes.
-¿Sabéis donde pueden estar? – Una la tenía ella, la otra la había visto a través del Eco en un lugar del universo, si ella conseguía las dos dagas podría destruir a su hermano y tendría la único arma que podría destruirla a ella.
-La daga oscura la tiramos a un agujero negro, uno de los más grandes del universo, su gravedad es perfecta. Hay un punto exacto donde la daga puede estar en el vórtice sin ser absorbida; pero cualquier ser que intente acercarse será absorbido hacia su interior al instante.
-¿que fue de la daga blanca?- las caras cerraron la boca, se hizo un silencio incómodo.
-creamos un altar gigante, y la protegimos con varios sistemas de seguridad. Estábamos tan cegados por el poder de la daga que unimos nuestra propia energía con el poder de la creación. Si alguien intentaba sacarla todo ser viviente del planeta se daría cuenta.
-¿Donde está? - sabía la respuesta a esa pregunta pero aún así tenia curiosidad.
-Un octario llego a nuestro planeta, lo tratamos con cariño. Era uno de nuestros hijos, igual que los humanos, os ayudamos y os vimos crecer, para nosotros erais unas criaturas hermosas. Empezasteis a mataros, a crear guerras y a destruiros entre vosotros. Os dimos la espalda de la misma manera que vosotros nos disteis la espalda a nosotros. Nos disfrazamos de vosotros, os dimos reglas, normas y os ayudamos. Por mucho que lo intentamos sólo os matabais, incluso buscasteis en nuestras enseñanzas escusa para infundir odio. El octario robó la daga, creíamos que era curiosidad, pero se escapó del planeta con ella. Cuando intentamos recuperara ya era tarde. Creemos – dijo una voz tímida- que tuvo algún tipo de ayuda.
-¿Ayuda?
-Era imposible sacar la daga sin que ninguno de nosotros lo notáramos. Además siempre había alguien vigilando; pero ese día no había nadie, cogió la daga y escapo. Lo tenía todo planeado, una nave estaba escondida en un hangar cerrado y preparada para despegar.
-¿Creéis que fue alguien de dentro, uno de vosotros?
-Eso es lo que más nos duele, uno de nosotros causo este desastre. Pero en todo este tiempo nunca lo encontramos, jamás supimos quien fue el traidor.
-El traidor ¿se fue con el Octario?- era una posibilidad, nadie traicionaba su planeta y a sus gente sin motivo.
-En aquella época muchos de nosotros viajábamos a otros planetas, algunos acababan adaptándose tanto que se quedaba a vivir allí. Si alguien se fue, no sabemos quien pudo ser.
-¿que pasó después?
-Nuestra energía estaba conectada a la daga, sin ella nuestros cuerpos se morían pero nuestra energía se fundió con la tierra y con todos los seres vivos que poblaban este hermoso planeta. Nos mezclamos y nos convertimos en una masa con inteligencia colectiva; un cerebro expandido en cada una de nuestras células. De repente toda la existencia y la vida tenían una razón de ser.
-El que ayudó al Octario, si era de los vuestros, ¿también se habrá transformado en un ser sin cuerpo?
-Depende, el puede seguir vinculado a la daga, si es así tendrá un cuerpo físico. Si no, puede que este fundido como nosotros, pero en ese caso necesitara estar unido a otro ser vivo.
-Necesitáis seres vivos para subsistir, por eso me atacasteis. - Hakara observo la masa, ahora comprendía porque Azuna tenía que venir aquí – vosotros necesitáis vida y los que tienen vida os necesitan para seguir viviendo.
-Una paradoja, ¿verdad? - se reían a carcajadas.
Un ruido, a su espalda la despertó de sus pensamientos. El tentáculo lleno de rostros se movía lentamente como una culebra a la espera de una víctima a la que atacar. Hakara se dio la vuelta, la nave estaba detrás de ella con la puerta abierta. La robot le tendía una mano para ayudarla a entrar.
-Es hora de que descansemos- hablaban todos a la vez- debes irte
-No puedo irme, tenemos mucho de lo que hablar.
-Nosotros seguiremos aquí cuando vuelvas.
El tentáculo empezó a bajar, volviéndose a fundir con la tierra. No hacían caso de los gritos de Hakara. Simplemente había llegado la hora de descansar. Cerro los puños con fuerza. Tenia información de las dagas, pero no la necesaria. Sabia que tenia dos empuñaduras, pero guardaba más secretos ¿como habían manejado el poder de la creación y de la destrucción?¿que eran los demás símbolos? Se dejo llevar por la curiosidad y no hizo las preguntas más importantes.
Al final Ediondo tenía razón, tendría que volver una vez más.

2 comentarios:

  1. Me encanta este capitulo, diria que es el mejor de todos. Huele a que algo muy importante se avecina, una gran batalla pero sin cañones de plasma ni nada de eso... algo mas poderoso todavia. Estoy deseando seguir leyendo para conocer el desenlace.
    Animo, sigue asi

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  2. Muchas gracias Suso. Efectivamente se acerca algo grande. Los siguientes capitulos serán muy importantes para la trama, para el gran final.

    Besos a todos

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